El alcance misionero de la Cuaresma
Sentimos el alcance misionero de la Cuaresma, no para apartarnos del trabajo sobre nosotros mismos, sino para abrirlo a muchas personas inquietas y de buena voluntad que buscan los caminos de una auténtica renovación de la vida, en el horizonte del Reino de Dios y de su justicia. El rito de las Cenizas funciona como un «severo recordatorio de la Verdad». Este gesto sorprende al hombre moderno, pero las Cenizas recuerdan «el peso de un mundo en llamas, de ciudades enteras destruidas por la guerra». Simbolizan las cenizas del derecho internacional y de la justicia entre los pueblos, las cenizas de ecosistemas enteros y de la concordia entre las personas, las cenizas del pensamiento crítico y de las antiguas sabidurías locales, las cenizas de ese sentido de lo sagrado que habita en toda criatura. A través de las cenizas, la Iglesia invita a los fieles a «llamar a la muerte por su nombre», a «llevar sus signos», pero luego a «dar testimonio de la Resurrección»: esto significa, en efecto, no quedarse en las cenizas, sino levantarse y reconstruir. Entonces, «el Triduo Pascual liberará toda su belleza y significado. Lo hará habiéndonos comprometido, mediante la penitencia, en el paso de la muerte a la vida, de la impotencia a las posibilidades de Dios».
