¿Una utopía?
«A finales de agosto de 2026, el Papa recuerda la belleza del mundo: Enne no es una «utopía».Y, sin embargo, basta con hacerse a la mar, sumergirse en el mundo, para temer la deriva alimentada por vientos contrarios, que soplan sobre la entrega de uno mismo reduciéndola a ingenuidad, y sobre el perdón rebajándolo a debilidad. Desde el lago italiano de Albano, el Papa nos lleva de vuelta al lago de Tiberíades, donde, en medio de la tormenta, Jesús realiza algo aparentemente utópico, pero concreto: camina sobre las aguas y exhorta «a tener fe y a rezar, para recuperar la paz y seguir navegando hacia la meta deseada». El camino del amor es el de la vida. Solo el amor salva. El Papa nos pide que sembremos las semillas de «esa caridad infinita». Como enseñaba San Agustín, «la alegría del segador da testimonio de la intención del sembrador». Por desgracia, no todos comprenden la belleza y la materialización de este sueño del Creador: muchos lo consideran incluso una utopía. Poner la otra mejilla, dicen, es un signo de debilidad. Incluso a Pedro le costó aceptar esta nueva forma de pensar. Jesús se mantiene categórico: «Solo el camino del amor es el camino de la vida».
